Nuestra Historia

LA ESCUELA DE SUBOFICIALES EN EL EDIFICIO ALCÁZAR

Nos acercamos al Diccionario de la Lengua Española, editado por la Real Academia Española, la palabra historia posee varias definiciones.

Como se sabe, el actual edificio del Museo Histórico y Militar de Chile, cobijó por aproximadamente un cuarto de siglo a la Escuela de Suboficiales del Ejército, instituto matriz que en la actualidad se encuentra ubicado en modernas instalaciones en Rinconada de Maipú, por cierto, cerca del lugar en que se llevó a cabo la batalla homónima que selló la independencia nacional, a lo menos en la zona central del país.

Para quien conoció la Escuela en las décadas de 1970 y 1980, seguramente tendrá en su memoria como el añoso cuartel, se había reacondicionado para satisfacer las necesidades propias de las actividades docentes, que implicaban el cumplimiento de sus funciones.

Con buena voluntad y mucha iniciativa, se lograba dar satisfacción a dichas exigencias, aprovechando al máximo las dependencias disponibles y todo rincón que pudiera ser útil.

En su patio principal al centro del edificio, en los costados este y oeste, se distribuían las salas de clases, mientras que en su sector norte se encontraban las oficinas de la Dirección y Subdirección, enfrentadas con los comedores, ubicados en la parte sur.

En el segundo piso se localizaban las cuadras o dormitorios, además del Casino de Dragoneantes, entre otras dependencias.

Hacia atrás, en el denominado segundo patio, la Escuela disponía de gimnasio, piscina temperada, sala de bandas y dependencias logísticas.

La atmosfera de trabajo era especialmente grata, los altos muros de 15 metros en su frontis y un poco menos en el resto de su circunferencia, permitían mantenerse aislado del universo exterior, dedicado a las actividades formativas de los alumnos, alejados de un mundo en permanente movimiento.

El hecho que se mantuvieran los postigos de los ventanales permanentemente cerrados, hacía que dicho mundo fuera en la práctica casi inexistente, renaciendo solo durante las salidas francos los fines de semana.

El terremoto de 1985 golpeó duramente al hermoso edificio, el que, en contra de agoreras predicciones, siguió en pie en forma casi inexplicable.

Las características que daban el tipo de construcción y el ambiente especial y único que se creaba en su interior, hacían de la Escuela un lugar placentero y altamente motivador para quienes cumplían funciones profesionales o se formaban en él.



Esa realidad, brevemente descrita en estas líneas, forjó profesionales de excepción, que por treinta años o incluso más, sirvieron al Ejército y al país, dejándonos como recuerdo que, tal como reza su himno; “Nuestra Escuela de Suboficiales, es ejemplo de superación, donde crecen bellos ideales, que enaltecen nuestra profesión”.

Autor: Antonio Yakcich Furche.

Imágenes: Paulina Retamal Vives.

Fecha: 11-10-2022